


Los dueños vinieron y yo les entregué a su perra.
Debió cogerle gusto la perra al juego violento pues al día siguiente volvió a penetrar en mi jardín , primero estuvo amedrentada hasta que yo le acaricié la cabeza ,entonces dejando su posición de reptil comenzaron los juegos y las carreras. No comprobé si los vecinos estaban o no, y antes de devolver a la perra jugué con ella hasta cansarme.
Se llama Boira y es un labrador
Addendum de 7 de febrero.-
Addendum de 7 de febrero.-
Finalmente he satisfecho un deseo que tenía hace tiempo, ser acompañado en mi correr por la playa por un perro. Lo pedí a la vecina y me lo llevé con correa, no solo para evitar posibles fugas sino para mantener el mismo ritmo de carrera. Y en toda la marcha la perra ha mantenido perfectamente el ritmo, sin llegar a tener yo que estirar de la correa, ni liarse con esta y solo una vez se ha cruzado tropezando con ella. Ha sido muy gratificante, aunque yo he tenido que ir más rápido de lo habitual. Pero al poco de salir la sincronización de la marcha era ya perfecta.
Lo que no hubo forma de convercerla era en que se metiese en el agua, es más al animal no le gustó que yo lo hiciese y ladraba atada mientras yo me remojaba.
Sucedía un templado mediodía del sábado 5 de febrero.
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ResponderEliminaraddendum de 7 de febrero
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